martes, 12 de julio de 2011

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Encantado, Alamedadosoulna: http://www.youtube.com/watch?v=t15LDh0BTyI

Voy a coger a mi capacidad de disfrute
y le voy a echar el polvo de su vida.
Voy a asfaltar la distancia que nos separa
de nubes de algodón.
Voy a pintarle narices rojas a los hombres grises
para que le hagan reir.
Le voy a enseñar la danza de los no muertos,
que pocos vivos saben bailar.
Voy a llevarle al laberinto de espejos que hay en mi cabeza
y la subiré a hombros para descubrir la salida.
Voy a cambiar el sitio de sus pequeñas cosas
a mi estantería de trofeos.
Vamos a coger puñados de palabras y las vamos a tirar al viento.
Vamos a pedir deseos a cada mosquito que se cruce fugaz
por las farolas encendidas.
Vamos a subir a los tejados
a buscar constelaciones entre las pecas de su cara.






Brindaremos por la vida.


viernes, 1 de julio de 2011

LOS PAPALAGI



"... Pero los Papalagi piensan tanto, porque para ellos el pensar se ha convertido en un hábito, una necesidad y una carencia. Tienen que continuar pensando. Sólo después de muchas dificultades logran realmente no pensar y, en vez de esto, viven de una vez con su cuerpo entero. A menudo viven únicamente con sus cabezas, mientras el resto de sus cuerpos está profundamente dormido, aunque caminen, hablen, coman y rían mientras tanto. Crear pensamientos (el fruto de pensar) le mantiene esclavizado, intoxicado por sus propias reflexiones.Cuando el sol está brillando, él piensa todo el tiempo cuán bellamente brilla.Pero cuando el sol brilla es mejor no pensar absolutamente nada.Un hombre sabio extendería sus miembros a la cálida luz y no produciría ni un pensamiento mientras tanto. Él no absorvería únicamente el sol en su cabeza, sino también con sus manos y pies, su estómago, sus tobillos y todos sus miembros..."


"... Cuantas más cosas necesitas, mejor europeo eres. Por esto las manos de los Papalagi nunca están quietas, siempre hacen cosas. Ésta es la razón por la que los rostros de la gente blanca parecen a menudo cansados y tristes y la causa de que pocos de ellos puedan hallar un momento para mirar las cosas del Gran Espíritu o jugar en la plaza del pueblo, componer canciones felices o danzar en la luz de una fiesta y obtener placer de sus cuerpos saludables, como es posible para todos nosotros (Muy a menudo, los samoanos van a jugar y bailar juntos)."





"...Los Papalagi adoran el metal redondo y el papel tosco; les da mucho placer poner los zumos del fruto muerto y la carne de los cerdos, bueyes y otros animales horribles dentro de sus estómagos. Pero también sienten pasión por algo que no podéis comprender, pero que a pesar de esto existe: el tiempo. Lo toman muy en serio y cuentan toda clase de tonterías sobre él. Aunque nunca habrá más tiempo entre el amanecer y el ocaso, esto no es suficiente para ellos.


"...Mencionará miles de cosas que se llevan su tiempo. Malhumorado y farfullando soporta un trabajo que no siente ganas de realizar, que no le da ningún placer y al que nadie más que él mismo le obliga. Y cuando, repentinamente, descubre que en verdad tiene tiempo o cuando otros se lo dan -los Papalagi se dan a menudo unos a otros tiempo y ningún regalo es más preciado que ése- entonces descubre que no sabe qué hacer durante ese tiempo en particular, o que está demasiado cansado de su trabajo, sin alegría. Y siempre está determinado a hacer esas cosas mañana, porque hoy no tiene tiempo."


“... Como los cuerpos de las mujeres y muchachas están siempre cubiertos, vive dentro de los hombres el profundo deseo de ver su carne. Algo que uno puede muy bien imaginar. Tienen eso en su mente día y noche, y hablan mucho del cuerpo femenino de tal modo que vosotros [los samoanos] pensaríais cómo una cosa tan bella y natural puede ser pecado y debe esconderse en la oscuridad. Sólo si empezaran a enseñar esa carne podrían centrar su atención en otras cosas y sus ojos cesarían de murmurar palabras sucias cuando pasa una chica.”





LOS PAPALAGI-


http://es.wikipedia.org/wiki/Los_Papalagi


http://papalagi.atspace.com/spain/indexs.htm

lunes, 13 de junio de 2011

Stop


- ¿Nunca has parado el mundo?
- ¿Qué es para el mundo?
- Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarte y mejorarlo. Para poder moverte y moverlo mejor. En ese tiempo debes intentar que nadie ni nada te cree problemas. Alimentarte de buena literatura, de buen cine y, sobre todo, de la conversación de una única persona que te inspire en este mundo. ¿Y sabes qué...?
- ¿Qué? - dije emocionada y fascinada.
- Luego el mundo te premia. El universo conspira a favor de los que lo mueven. Y ésos son los que lo paran. ¿Tú quieres mover el mundo o que te mueva?
- Moverlo -dije con seguridad- ¡Moverlo!.
Él se unió a mí y comenzó a gritar conmigo: “Moverlo, moverlo”.
Y todo lo que lo moveríamos...Parándolo...



Texto: Albert Espinosa, Si tu me dices ver lo dejo todo...pero dime ven
Imagen: Mural pintado por todos y por todas en la Plaza de Sol, durante la acampada de protesta.

viernes, 10 de junio de 2011

Abre los ojos


"Cada ser humano es una enorme fuente de energía. Podemos llegar a producir a lo largo de nuestra vida la misma energía que una central nuclear. La cuestión es, a dónde encaminar esa energía. Puedes consumirla haciendo cosas que no te gustan, puedes llenarte de cosas que no te llenan, o en cambio puedes agarrarte a tu vida y dedicar toda esa energía únicamente a encontrar satisfacciones. No lo que los demás dicen que da satisfacción, sino mirar dentro de ti y encontrar cosas que realmente van a llenar tu vida. Tenemos energía de sobra para conseguir todo lo que queramos hacer en esta, nuestra corta existencia...aprovéchala! No la malgastes!"
(Darío, un hippie de la vida al que ayer me encontré mientras curraba en un trabajo de mierda y poco productivo. Hoy he dejado el curro.)

domingo, 29 de mayo de 2011

Parada


Ludovido Einaudi - Primavera: http://www.youtube.com/watch?v=IYCL8ONwH5M

Reparé en aquel chico de sudadera Vespa y unos cascos enormes que le servían a su vez de orejeras. Pelo enrizado, talla delgada y nuez sobresaliente. Con una actitud de ser el único digno de esperar en la parada con las manos metidas en los bolsillos, y un gesto insípido, seguramente en consonancia a la música de sus cascos.
Levantó su mano cuando vio acercarse su autobús.
De repente alguien corrió detrás para subirse al mismo, y sin darse cuenta chocó torpemente con él, disculpándose al segundo.
El chico de la sudadera Vespa resopló.
No le bastaba con haber estado esperando un buen rato en el frío sino que ahora tenía que soportar que alguien le explotara la burbuja de su espacio vital.
Y entonces fue cuando lo vi.
Aquel otro chico despistado se sentó enfrente mía. Preso de la prisa, escogió el primer sitio libre que encontró. Sus movimientos eran diferentes, agarraba las barras del autobús fuertemente. Encogí mis rodillas con el afán de ayudarle a recolocarse en su asiento, y fue cuando me paré a observarle fijamente.



Tenía los ojos celestes, claros, limpios y grandes. Me eclipsé y sentí vergüenza de pensar que podía ser descubierta por su portador. Era la mirada más bella y la vez más triste que jamás había visto. Me invadió su pena y mi mirada debió disfrazarse de la suya.
Yo le miraba a él y él no miraba a nada.
Entonces fue cuando comprendí que eso ojos nunca se habían visto.
Que no podían comprender su belleza ni la del mundo que le rodeaba,
y así fue como comencé a mirar por él.

Imagen: Rumbo181

sábado, 28 de mayo de 2011

Busco



Asustar a la sombra.

Querer anestesiarte.
Los 15 primeros segundos del día.
Loco paciente.
Rebusco palabras inventadas.
El olor a revolución por las mañanas.
Levitar sin lastres.
En Google qué hago con mi vida.
El estallido entre mis piernas.





sábado, 7 de mayo de 2011

Más noches más


- No tengo sueño, cuéntame un cuento. - dijo ella. Era la primera vez en mucho tiempo que no podía dormir de la alegría.
- Yo sí que tengo sueño, así que cuéntatelo tú. - contesté con mis ojos en la tercera fase del sueño.
- Érase una vez una niña, que estaba muy enferma. Necesitaba un trasplante urgente. Un día le llamaron a su casa y le dijeron que tenía que marchar al hospital para ser operada. Sus padres y ella salieron corriendo para allá y la niña fue ingresada. Cuando la metieron al quirófano, la niña dejó de estar asustada, pues el quirófano tenía todas las paredes pintadas de vivos colores. Los médicos y enfermeros tenían en vez de máscaras y gorros, alegres narices rojas y sombreros de punta. Los utensilios de la operación no estaban afilados y tenían las puntas acabadas con bonitas figuras. Ella se sentía feliz y en paz. Le gustaba ese sitio. El médico le decía con voz suave que todo iba a salir bien y ella no podía parar de sonreír. Un enfermero con sumo tacto le colocaba una mascarilla y juntos contarían hasta diez...
Uno...dos...tresss...cua..cuatro...cinco...seeis..sie...

Has vuelto, y no podría estar más contenta por ello.